Problemas Óseos

Según la medicina oriental, durante el invierno pueden aparecer problemas de huesos. Se presenten o no, siempre es la estación indicada para prevenirlos.

Al erguirse, el ser humano liberó sus manos y las convirtió en prensiles, es decir, con el pulgar opuesto a los otros dedos: un instrumento en sí mismo que le permitió tomar los alimentos y descascararlos, por ejemplo. Esto desarrolló su cerebro, posibilitando la aparición del lenguaje y la escritura. Ningún otro órgano humano ha evolucionado con tanta rapidez. Al mismo tiempo, la postura vertical dejó expuestas las zonas más vulnerables del cuerpo.

Además, el estar de pie no es cosa fácil, pues requiere un esfuerzo considerable con el gasto de energía correspondiente: una persona que está de pie excesiva cantidad de horas termina desplomándose. 

Esta verticalidad es la responsable de que en la mayoría de las personas la pelvis contenga muchas tensiones que son de origen muy diverso: filogenético, moral, social, sexual. La moda de lucir glúteos sobresalientes hace que mucha gente padezca lordosis, es decir el resultado de empujar las lumbares hacia adentro provocando una exagerada curva en la cintura con sus dolores correspondientes. Cuando logramos relajar esa zona, el descanso se transmite inmediatamente a todo el cuerpo y la mejoría es rápida. Para aliviar esa región se comienza aflojando las rodillas.

Trabajo:

  • De pie, lleve las manos a la cintura, afloje las rodillas y manténgalas quietas;
  • empuje levemente la pelvis hacia adelante;
  • observe cómo se endereza la zona

 

Fuente: Andrés Percivale, El yoga de las 4 estaciones. Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2001.

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