Esguinces

¿Le sucedió alguna vez que usando el mismo calzado y caminando por la misma vereda, un día un mal movimiento le produjo una dolorosa inflamación?

Los médicos orientales observan que cuando eso sucede no es culpa del zapato ni de la vereda. Es uno mismo que, al no librarse de las toxinas del estrés, eleva el riesgo de que estas se conecten con un músculo y lo intoxiquen. La función desintoxicante corresponde al hígado. En la gran ciudad casi todo estresa y casi todo lo que se come contiene elementos tóxicos que, al no dar respiro, fatigan el hígado. Si el esguince es muy grave, vea urgente a un médico para evitar posteriores deformaciones. Y durante el tratamiento:

  • Masajee alrededor, no directamente en la zona inflamada y dolorida, con aceite de lavanda o romero.
  • Ponga la zona afectada en agua caliente con sal y la otra en agua fría. Espere unos diez minutos (hasta que el agua caliente se enfríe). Séquese y repita tres veces al día, alternando las zonas.
  • Coloque la parte dolorida en agua caliente. Luego en agua muy fría, mas o menos durante un minuto. Hágalo varias veces durante media hora. Si el agua caliente le resulta dolorosa, emplee agua a temperatura ambiente.
  • Muévase, muy lentamente, pero muévase. Con cuidado, pero no permanezca en quietud.
  • Tome varios litros de agua al día.

 

Fuente: Andres Percivale, El yoga de las 4 estaciones. Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2001.

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