Lecciones de introduccion al psicoanalisis: XIII parte

Parrafos seleccionados de Masotta, O.: “Lecturas de psicoanálisis. Freud, Lacan” 1ª ed. 7ª reimp. –Buenos Aires: Paidos, 2010.

IX. Respuestas del sujeto

Hemos hablado de las fantasmagorías del sujeto. Para la teoría psicoanalítica no son tan fantasmagóricas. Es decir, las fantasmagorías del sujeto son la manera en que el sujeto responde inconscientemente a los mismos objetos teóricos de los que se ocupa la teoría. Dentro de ese gran campo de las fantasmagorías del sujeto podemos citar las fantasías, las teorías sexuales y la novela familiar.

Freud enumera cuatro teorías sexuales infantiles:  

  • La premisa universal del pene, formulada en 1908, atribuyéndole ya estatuto de teoría. 
  • Teoría anal (llamada también cloacal), según la cual los niños nacen por el ano. 
  • La couvade: representada en ese rito que encontramos en algunos pueblos, en el que, mientras la mujer está en el momento del parto, el hombre mira con gesto de dolor: participa en el parto. Por extensión, figura que el hombre también puede parir. La teoría infantil es que los hombres también pueden tener hijos. 
  • Escena primaria. La concepción aterrorizada del coito parental, una escena rechazada como terrorífica. 

Una teoría sexual es la respuesta dada a un enigma sexual en la perspectiva de una experiencia de goce corporal. El enigma sexual es en un caso el nacimiento de los chicos, pero también lo es la diferencia de los sexos. Diferencia de los sexos y premisa universal del pene -falo- son conceptos casi tautológicos. Pero cuando el chico dice “todo el mundo tiene pene”, no resuelve ningún enigma, sino que resuelve la condición de la aparición del enigma, que es: “¿Cómo puede haber diferencia de los sexos?” y no quiere saber nada; dice: “Esto me asusta”. Entonces, la premisa universal del pene, no es una teoría, porque en verdad constituye el enigma mismo. La primera no es una verdadera teoría sexual. Tiene que ser colocada en otro nivel que, en principio, habíamos llamado de derecho y que establece la base misma a partir de la cual puede haber enigmas o conflictos.

En la segunda teoría, el enigma aparente es el nacimiento de los chicos, pero oculta otro, la diferencia anatómica de los sexos.

La tercera teoría no es más que un derivado de la anterior, es una consecuencia lógica de que los niños nazcan por el ano; pero también aquí se niega la diferencia de los sexos.

La cuarta podría tener el rango de teoría, a pesar de que en otro nivel Freud la va a enumerar más tarde entre las fantasías primarias, puesto que al rechazo del coito parental –porque si el coito parental existe, entonces hay que reconocer la diferencia de los sexos- se le agrega la teoría de que ese coito es por si mismo desagradable, sangriento, que algo malo pasa entre el adre y la madre. En este sentido no sería una teoría. No explica lo que se está viendo, pero por lo menos agrega algunos datos a la reflexión sobre lo que está pasando.

La teoría por antonomasia es la anal.

La novela familiar es una suerte de cuento inventado, gestado por el chico, para responder también a algo que se le torna, si se quiere, enigmático. Pero la estructura es distinta de la teoría. En primer lugar, el enigma en este caso no es sexual, no tiene que ver, al menos directamente, con el sexo; aunque las respuestas sí. Y en segundo lugar, lo novelado va a introducir como personajes de la novela fundamentalmente a los padres. El enigma aquí no es sexual, sino que es un problema de identidad. La pregunta fundamental de la novela es: ¿Quién soy yo? Es decir: ¿Quién soy yo en relación con mis padres? Puesto que de quienes sean mis padres depende quien soy yo. Y lo interesante de esto es lo siguiente: que el resultado de esta novela, que asigna una historia a los padres, es que los padres aparecen desdoblados, son dobles. La novela introduce una estructura con padres dobles.

El modelo de la novela seria el mito del nacimiento del héroe. El argumento es siempre parecido: hay algún oráculo que vaticina al padre que el hijo que va a nacer será peligroso para el reino y para su propio bien, de modo que el padre trata de defenderse del hijo. Entonces lo pierde, o el rio se lo lleva, o lo olvida. Cuando el chico es grande, llega un momento en que se entera de que estos padres campesinos no son sus verdaderos padres, sino que son reyes. Los dobles están por todos lados en la estructura.

En el nivel del sujeto, dos sujetos –él y su propio doble-. En el nivel del padre, dos padres –el padre real y el padre idealizado, sobrevalorizado-. En el nivel de la madre, dos madres –la madre sobrevalorizada y la madre degradada. En verdad son seis lugares y no tres.

El melancólico pone la libido sobre un objeto, pero sobre un objeto que no está, que está muerto. Entonces en este caso (el de la joven homosexual), si el objeto de la ocupación libidinal es conflictual porque, igual que en el melancólico, el objeto falta, (en este caso: el padre no está sostenido en la estructura por el deseo de la madre) ¿Qué hará la niña? Reemplaza la elección de objeto por una identificación; esa identificación (masculina) es la base de la estructura homosexual. Y, entonces, podríamos decir, la niña regresa al objeto primordial, a la madre, en lo cual Freud ve el modelo de sus objetos ulteriores, porque la joven parecía exigir para enamorarse de una mujer que esta fuera un poco coquetona y mayor –sobre el modelo de la madre-.

De acá lo interesante es que la determinación de la sexualidad no se produce en la relación primera con la madre sino en la frustración de estructura (nadie frustro a nadie), lo no realizado, de ese padre a quien no han puesto en su lugar. Ella iba hacia allá y entonces se produjo una frustración de estructura porque el padre no estaba ahí para ser elegido, puesto que la madre no lo había deseado.

En la homosexualidad masculina el padre no puede ser lugar de identificaciones, primero, porque la madre retiene al niño en relación, negando la diferencia de los sexos. Por otra parte la madre tampoco desea al padre, entonces hace aparecer un padre sin el pene. El fundamento del homosexual es que se pone frente al otro preguntándole: “¿Es cierto que lo tienes? Es la pregunta homosexual, la pregunta que le hace al padre: “Si lo tienes, muéstramelo”. En verdad, el homosexual masculino lo que quiere hacer es restituir a un padre con pene. Buscando un compañero con pene, a quien busca es al padre, pero un padre cuyo pene no era introducido por el deseo de la madre. Eso es lo que se pide al compañero: “Muéstramelo”. Es la exigencia de que el otro lo tenga. Pero siempre el factor estructurante fundamental es el deseo de la madre por el padre; es lo que determina la estructura.

Lo que hace la homosexual femenina es mostrarle al padre –que lo tiene- que se puede amar a otra por lo que no tiene (el modelo del amor y el desinterés: si tú amas a alguien, estarás propenso a permitirle incluso que no tenga hasta la cosas que más necesitas, si lo amas. No hay objetos en juego). La homosexual femenina reacciona contra el padre, por el cual se vio frustrada. El padre lo tiene, en verdad lo tiene. En los casos de homosexualidad reaccional, como este, se ve mucho más. Pero toda la homosexualidad femenina seria, en verdad, reaccional, posfrustratoria. No frustración por no haber conseguido lo que se tenía, sino porque el objeto no estaba introducido por el deseo de la madre. Pero entonces, al no poder conseguir ese objeto, reacciona en su contra. Lo fundamental no es que yo no tenga, sino que la otra no debe tenerlo: tiene que faltar. Es la condición de que el otro tenga o no tenga pene lo que determina, desde el punto de vista descriptivo, la estructura homosexual femenina o masculina. La homosexual femenina es como una romántica que quiere mostrar algo. Esta hablándole en diagonal al padre, diciéndole: ¿Ves? No te puedo alcanzar, a ti que tienes, pero se puede amar a alguien que no tenga”. Es lo que esta demostrándole.

El caso del hombre se plantea sobre la vertiente del deseo, en relación con el objeto de goce, el pene. Es el objeto peniano como modelo el que está ahí y la actitud seria de desafió con respecto al hombre: “Muéstramelo”.

Continuar con la lección 14:

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