¿Cómo distinguir entre lo real y lo ilusorio?

Es muy difícil aceptar y más aún comprender que lo real y lo ilusorio no poseen naturalezas diferentes.

Un sabio es un esquizofrénico que supo armonizar su locura con la locura socialmente reconocida, pudiendo lograr así que no lo encierren. Saber controlar su locura y tener en cuenta la locura de los demás, es lo que se llama, con mucha justeza, sabiduría.

Tomemos como metáfora el ejemplo de los dos músicos:

El primero toca su partitura pero es incapaz de escuchar la orquesta y de armonizarse con el ritmo general. Pierde muy rápidamente su trabajo de músico y podrá, como mucho, convertirse en uno de esos agentes de policía que trabaja en un cruce de calles con un silbato y una matraca. Tal vez así, con el prestigio y la autoridad que le da el uniforme tendrá suerte y podrá hacer que lo escuchen.

El segundo es un genio, se llama Yehudi, o Chet o Luis Armstrong. La orquesta comienza y toma el ritmo indicado en la partitura. Todo va muy bien. El público que espera con paciencia a su vedette comienza a aburrirse. Pero de pronto la vedette llega y puede escucharse su inimitable sonido. Trastorna el ritmo y parece tocar con total libertad, sin ocuparse de ninguna regla. La orquesta se siente dinamizada y se armoniza con el artista como un solo hombre.

El genio, igual que el loco, no hace caso de los demás, pero tiene un secreto que lo diferencia del loco: sabe escuchar.

Lo importante no es preguntarse si el árbol es real o no, si esto es un sueño o no. Lo importante es, según la física cuántica, darse cuenta de la relación que existe entre el observador y el objeto observado.

Fuente: Maestro Kosen

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Malena Pichot
@malepichot
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Siempre que se habla de violencia de género pareciera que muchos comienzan a incomodarse, a molestarse, el repudio es inmediato, instantáneo, muy parecido a una reacción programada. Cuando se habla de violencia de género una frase se repite en todos aquellos que se niegan a reflexionar de verdad sobre el tema: “la violencia es una”. Este es el lugar común para volver invisible un problema que para muchas personas es obscenamente visible. “La violencia es una” es la frase más peligrosa que he leído en los últimos tiempos en las redes. Cuando se dice esto, estamos igualando una infinidad de conflictos, que de ninguna manera son iguales. No es lo mismo que dos hombres se caguen a piñas, a que un hombre cague a piñas a un o una menor. No es lo mismo que dos mujeres se caguen a piñas, a que una mujer cague piñas a un o una menor. No es lo mismo que te cague a piñas un compañero de clase a que te cague a piñas un profesor. No es lo mismo que te cague a piñas un desconocido en la calle a que te cague a piñas un policía. No es lo mismo que te secuestre un criminal común a que te secuestre una organización paramilitar del estado. No es lo mismo. Podemos llenarnos la boca diciendo que toda violencia está mal, sí claro, quién lo discutiría, pero con estas sentencias obvias y vacías llegamos hasta acá nomás.

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