Lecciones de introduccion al psicoanalisis: XI parte

Párrafos seleccionados de Masotta, O.: “Lecturas de psicoanálisis. Freud, Lacan” 1ª ed. 7ª reimp. –Buenos Aires: Paidos, 2010.

VII. La aporía fundamental del complejo de Edipo:

Con respecto al desarrollo de la fase en la mujer, decíamos que tenia doble consecuencia. Por una parte, las recomendaciones fundamentales de cualquier análisis psicoanalítico correcto de la sexualidad de la mujer, que vendría a seguir esta secuencia: preedipico, ilusión fálica, fuerte ligazón a la madre, decepción fálica, abandono de la madre, entrada en el complejo de Edipo, búsqueda del padre, pero no para buscar ni al hombre o al pene, sino al hijo; producción, al final del desarrollo, de la secuencia de la equivalencia del chico al pene. De ahí que, según Freud, el desarrollo sea difícil para la mujer en particular por el doble cambio: de objeto –de la madre al padre- y de zona erógena –del clítoris a la vagina-.

En un primer momento la relación del sujeto respecto al deseo del Otro, que es la madre, es de puro colmamiento, de ser el objeto absoluto del deseo de la madre, que originalmente había sido deseo de falo. Por eso decíamos que la función de sujeto y narcisismo tienen que ver con el momento en que el niño recibe, con su impacto masivo, ese deseo ilusorio de la madre de colmar con el hijo la falta de falo. En esta relación ilusoria, relación entre dos deseos, se origina todo el campo subjetivo.  Por eso la madre de la primera relación es madre fálica, en tanto el chico se origina en posición de objeto que cumple el deseo de la madre.

Narcisismo, para nosotros, es lo mismo que decir madre fálica; quien excluye de la estructura su deseo por el hombre. No hay deseo de otra cosa, en la madre, que ese deseo de hijo. No habría diferencia de los sexos.

Madre fálica no quiere decir madre masculina. Puede ser muy femenina y ser fálica. La condición para que sea fálica es que, por alguna operación de la estructura, en su comportamiento mantiene al padre excluido de la relación. En este espacio se crea todo, todas las perversiones, todas las neurosis, todas las psicosis.

En el caso de la nenita, por la tendencia edipica, en tanto tiende a abandonar a la madre, va a ir en busca del padre. Pero, ¿Qué ocurre entonces? Que si el padre no está puesto en la estructura por el deseo de la madre, no encuentra a nadie. Y cuando uno no encuentra a nadie, ¿Qué hace? Se vuelve. Y entonces hace el camino de regreso y constituye la posición homosexual, que dijimos que en la mujer era regresiva. Esto es lo importante, ya que para que haya homosexualidad en la mujer tiene que haber ida y vuelta.

En el caso del nenito ya está planteado de entrada el complejo de Edipo. Sean cualquiera que fueran las decisiones internas del sujeto con respecto a la elección de objeto en la estructura edipica –a saber, de tipo heterosexual (positiva) u  homosexual (negativa)-, ambos caminos conducen irremediablemente a la castración. Ambos llevan a una aporía insoluble. En el caso positivo aparece el padre castigador que amenaza con castrar; y en el caso del Edipo invertido o negativo, el sujeto tendría el deseo de ser satisfecho por el padre, entonces debería identificarse con la madre, ubicarse en su posición, que por definición esta castrada. ¿Qué hace el sujeto? Abandonar el Edipo. Como resultado aparece una nueva estructura, una nueva instancia: el superyó.

El superyó es el resultado del abandono del complejo de Edipo. Los objetos parentales son abandonados. Pero ante la necesidad del abandono de los objetos, reemplaza esos objetos por una identificación con ellos –una identificación al padre- y luego introyecta esta identificación. El resultado de la internalización de la identificación con el padre, como defensa contra el peligro al cual conducía la relación libidinal con el objeto, es el superyó.

Este superyó que prohíbe es, en verdad, la internalización de la imagen castradora del padre. El sujeto abandona el complejo de Edipo pero tiene que pagar una consecuencia fundamental: que la figura castradora de la cual huye, ahora la tiene adentro.

Podemos llamar “Identificación Regresiva” a la primera ley de la identificación. Vamos a enunciar esta identificación regresiva del siguiente modo: ahí donde hubo una relación libidinal de objeto, hay ahora una identificación: la identificación al objeto vino a suplir, o a reemplazar, la relación libidinal con el mismo objeto. Por otra parte, la identificación revela así una vocación defensiva –recordemos que, en la formación del superyó, la identificación con el padre es defensa contra la castración-.

Freud llama a esta identificación “regresiva” porque considera que la identificación es el primer lazo afectivo de objeto, la primera relación que tuvo el sujeto con los objetos en términos afectivos. Esto quiere decir que, en verdad, antes de poder vincularse con un objeto en una relación de amor –localizar un objeto como externo para poder amarlo como otro-, antes de esto el sujeto estaba confundido con los objetos. O sea, primero se identificaba, después, al evolucionar, pudo plantear una relación libidinal con el objeto. De ahí que cuando la relación libidinal con el objeto es abandonada y reemplazada por una identificación al objeto, en realidad, se vuelve así a la primitiva relación afectiva de objeto.

En el espacio triangular edipico la identificación y el objeto libidinal ocupan lugares opuestos, polares. Esto quiere decir que, en la triangulación edipica, el sujeto ama a la madre y se identifica con el padre- Edipo heterosexual-, y si ama al padre, se identifica con la madre –Edipo homosexual-. El objeto de la catexia –el objeto libidinal- y el objeto de la identificación se excluyen recíprocamente. Cuando el objeto está ocupado por libido hacia él, por amor, está desocupado de una identificación al objeto. Antes lo amaba, ahora me identifico con él; si ahora me identifico, no lo amo; cuando lo amaba, no me identificaba.

¿De donde sale el superyó de la mujer? La respuesta es que el superyó de la mujer tiene un origen maternal arcaico, es un superyó maternal arcaico.

Continuar con la lección 12:

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