Amigarse con nuestro EGO

Admítelo: Tienes una parte buena y una parte mala, un YO bueno y un YO malo. Los dos habitan dentro de ti, no van a desaparecer. Por más que te esfuerzes duramente en ser bueno, algo de lo malo aparecerá y arruinará todos tus planes de un YO BUENO IDEAL. Condenados al fracaso, ¿Cómo hacer para tolerar lo malo que somos?

CONVIVIENDO CON EL ENEMIGO

El yo malo son los aspectos rechazados de ti mismo, desde la perspectiva de tu yo ideal. El yo bueno no es tu yo ideal, son los aspectos noblemente buenos dentro de ti, lo que has aprendido a lo largo de tu vida. Son el capital de tus experiencias positivas, lo que se ha sedimentado tras haber aprendido de cada error y vuelta levantarse. El yo ideal funciona como una proyección del yo bueno magnificada por tu superego.

El superego son las figuras paternales interiorizadas, aquellas voces investidas de autoridad que hemos internalizado dentro de nosotros mismos, hasta convertirlas en un portavoz de nuestros deseos. Una vez enquistadas dentro de nuestra mente, comienzan a hablar por si solas. Y una vez que forman pensamientos, desencadenan conductas y sentimientos que pueden ir en contra nuestro (ansiedad, tristeza, etc).

¿CÓMO AMIGAR NUESTROS EGOS?

Siendo JUSTO con cada uno. No le restes importancia a tu yo malo pensando que de esa manera estarás mejor; de hecho, todo lo contrario sucederá. Experimentaras pozos profundos de angustia si intentas esconder a tu yo malo por largos periodos de tiempo. Debes dedicarle la misma atención que le dedicas a tu yo bueno. Debes escuchar a los dos. Tienes que ser lo más justo posible con el tiempo que le dedicas a cada uno de ellos.

En el caso de tu superego y yo ideal el acceso vía la consciencia no es del todo posible. Estas formaciones psiquicas se hunden en un terreno insconciente. Sin embargo, tienen posibilidad de irrumpir a la consciencia y anoticiarnos de su existencia. Por lo general irrumpen comandando ciertas acciones repetitivas de tu yo malo que te fastidian. Son el tipo de acciones autoboicot por las que consultarias a un psicologo. Las que te dejan impotentes "NO PUEDO DEJAR de HACER o SENTIR esto".

Se que no es facil admitirlo y aceptarlo, pero no te queda otra alternativa, porque por más que no lo aceptes, tus aspectos negativos nunca desapareceran. Tu superego es el que es y la formacion de tu yo ideal estara alumbrandote como un espejo cada vez que te observes y te evalues. Quizas si probases juzgarte menos a ti mismo, te perdonases mas seguido y te quisieras tal como eres el asunto estaria resuelto. 

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Malena Pichot
@malepichot
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Siempre que se habla de violencia de género pareciera que muchos comienzan a incomodarse, a molestarse, el repudio es inmediato, instantáneo, muy parecido a una reacción programada. Cuando se habla de violencia de género una frase se repite en todos aquellos que se niegan a reflexionar de verdad sobre el tema: “la violencia es una”. Este es el lugar común para volver invisible un problema que para muchas personas es obscenamente visible. “La violencia es una” es la frase más peligrosa que he leído en los últimos tiempos en las redes. Cuando se dice esto, estamos igualando una infinidad de conflictos, que de ninguna manera son iguales. No es lo mismo que dos hombres se caguen a piñas, a que un hombre cague a piñas a un o una menor. No es lo mismo que dos mujeres se caguen a piñas, a que una mujer cague piñas a un o una menor. No es lo mismo que te cague a piñas un compañero de clase a que te cague a piñas un profesor. No es lo mismo que te cague a piñas un desconocido en la calle a que te cague a piñas un policía. No es lo mismo que te secuestre un criminal común a que te secuestre una organización paramilitar del estado. No es lo mismo. Podemos llenarnos la boca diciendo que toda violencia está mal, sí claro, quién lo discutiría, pero con estas sentencias obvias y vacías llegamos hasta acá nomás.

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