La práctica principal de TONGLEN

En la práctica Tonglen de dar y recibir, tomamos por compasión los diversos sufrimientos mentales y físicos de todos los seres: miedo, frustración, dolor, ira, culpa, rencor, amargura, duda y furor, y les damos, mediante el amor, toda nuestra felicidad y todo nuestro bienestar, paz mental, curación y plenitud.

1. Antes de dar comienzo a la práctica, siéntese tranquilamente y lleve la mente a casa. Después, utilizando cualquiera de los métodos y ejercicios de la práctica preliminar de Tonglen, el que usted crea que lo inspira y que mejor le va, medite profundamente sobre la compasión. Solicite e invoque la presencia de todos los budas, bodisatvas y seres iluminados, a fin de que, por su inspiración y bendición, pueda nacer la compasión en su corazón.

2. Imagínese delante de usted, de la manera más vivida y angustiosa posible, a un ser amado que está sufriendo. Intente imaginar todos los aspectos del dolor y la aflicción de esa persona. Luego, cuando sienta que se le abre el corazón en compasión hacia esa persona, imagínese que todos sus sufrimientos se manifiestan conjuntamente y se condensan en una gran masa de humo negro, caliente y mugriento.

3. Entonces, al inspirar, visualice esa masa de humo negro disolviéndose en el mismo núcleo de su aferrarse a sí mismo en su corazón, donde destruye completamente todo rastro de mimo al yo y de este modo purifica todo su karma negativo.

4. Imagínese ahora que mimo y protección del yo han sido destruidos, de manera que el corazón de su mente iluminada, su Bodichita, se revela en toda su plenitud. Así pues, al exhalar imagine que emite usted su viva y refrescante luz de paz, alegría, felicidad y bienestar definitivo a su amigo doliente, y que sus rayos purifican todo su karma negativo. 

5. Así, en el momento en que la luz de su Bodichita se proyecta hacia su amigo sufriente, es esencial sentir la firme convicción de que todo su karma negativo ha sido en efecto purificado, y una firme y duradera alegría porque ha sido totalmente liberado del sufrimiento y el dolor. Luego, mientras sigue usted respirando normalmente, inspirando y espirando, continúe con perseverancia esta práctica.

Practicar Tonglen hacia un amigo que sufre le ayuda a usted a iniciar el proceso de ir ensanchando gradualmente el círculo de la compasión hasta aceptar el sufrimiento y purificar el karma de todos los seres, y darles su felicidad, bienestar, alegría y paz mental. Este es el maravilloso objetivo de la práctica de Tonglen, y en un sentido más amplio, de todo el camino de la compasión.

TONGLEN PARA UNA PERSONA MORIBUNDA

Creo que ahora puede usted empezar a ver la manera de canalizar Tonglen concretamente para ayudar a los moribundos, ver cuánta fuerza y confianza puede darnos Tonglen cuando acudimos a ayudar a una persona moribunda, y cuánta ayuda real y transformadora podemos ofrecerle. 

Le he presentado la práctica principal de Tonglen. Ahora, en lugar de un amigo que sufre, imagínese a la persona que está muriendo. Siga exactamente los mismos pasos que en la práctica principal. En la visualización del apartado 3, imagine que todos los aspectos del dolor y el sufrimiento del moribundo se condensan en esa masa de humo negro, caliente y mugriento que usted procede a inspirar, y considere también, como antes, que al hacer eso está destruyendo su propio apego a sí mismo y purificando todo su karma negativo. Ahora, como antes, imagínese mientras expulsa el aire que la luz del corazón de su mente iluminada llena a la persona moribunda con su paz y bienester, y le purifica todo el karma negativo.

En todos los momentos de nuestra vida necesitamos compasión, pero nunca podría ser más urgente que cuando estamos muriendo. ¿Qué presente podría ofrecerle al moribundo más maravilloso y consolador que el conocimiento de que se reza por él, y de que está usted tomando su sufrimiento y purificando su karma negativo por medio de una práctica para él? Aunque no sepan que practica para ellos, igualmente les ayuda y ellos a su vez le ayudan a usted. Le ayudan activamente a cultivar su compasión y, de ese modo, a purificarse y a sanar. Para mí, cada moribundo es un maestro que concede a todos los que le ayudan la oportunidad de transformarse mediante el cultivo de la compasión.

 

Fuente: Sogyal Rimpoché; El libro tibetano de la vida y de la muerte. Buenos Aires, 2013, Ediciones Urano.

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS