La práctica preliminar de TONGLEN

La mejor manera de realizar esta práctica, y cualquier práctica de Tonglen, es empezar por evocar la naturaleza de la mente y reposar en ella. Cuando descansa usted en la naturaleza de la mente y ve directamente que todas las cosas son «vacías», ilusorias y de la misma naturaleza que un sueño, descansa en el estado que se conoce como «Bodichita absoluta» o «final», el verdadero corazón de la mente iluminada.

Para empezar, siéntese y lleve la mente a casa. Deje que todos sus pensamientos se aquieten, sin invitarlos ni seguirlos. Cierre los ojos, si lo desea. Cuando se encuentre verdaderamente sereno y centrado, alértese ligeramente y comience la práctica.

1. Tonglen para el ambiente

Todos sabemos que los estados de ánimo y la atmósfera de nuestra mente ejercen un gran dominio sobre nosotros. Céntrese en la mente y perciba su ánimo y su atmósfera. Si nota que está de ánimo inquieto o que la atmósfera mental es oscura, con cada inspiración absorba mentalmente todo lo que es malsano, y al expulsar el aire desprenda mentalmente calma, claridad y alegría, purificando así y sanando la atmósfera y el ambiente mental. Por eso llamo a esta primera etapa de la práctica de Tonglen «Tonglen para el ambiente».

2. Tonglen para uno mismo

Para los fines de este ejercicio, divídase usted en dos aspectos, «A» y «B». «A» es aquel aspecto de usted que es íntegro, compasivo, afectuoso y amoroso, como un amigo de verdad con el que siempre puede contar, siempre abierto y atento a usted pero sin juzgarle nunca, sean cuales fueren sus defectos y debilidades. «B» es aquel aspecto de usted que ha sido herido, que se siente incomprendido y frustrado, resentido o furioso, que quizá, por ejemplo, fue maltratado o tratado injustamente en la infancia, o que ha sufrido en sus relaciones o ha sido agraviado por la sociedad. Ahora, al inspirar, imagínese que «A» abre por completo el corazón, y acepta y abraza afectuosa y compasivamente todo el sufrimiento, el dolor, la negatividad y el agravio de «B». Conmovido por ello, «B» abre el corazón y todo el dolor y el sufrimiento se derriten en este abrazo compasivo. Al espirar, imagine que «A» le envía a «B» todo el poder curativo de su amor, afecto, confianza, consuelo, certidumbre, felicidad y alegría.

3. Tonglen en una situación viva

Imagínese de la manera más vivida una situación en la que se ha portado mal, que le provoca sentimientos de culpabilidad y que sólo pensar en ella lo hace encogerse. A continuación, mientras inspira, acepte la completa responsabilidad de sus actos en aquella situación determinada, sin tratar de justificar en modo alguno su comportamiento. Reconozca exactamente lo que hizo mal y pida perdón de todo corazón. Luego, al exhalar, envíe reconciliación, perdón, curación y comprensión. De esta manera inhala usted culpa y exhala el remedio al daño; inhala responsabilidad y exhala curación, perdón y reconciliación. Este ejercicio es particularmente poderoso y puede darle el valor de ir a ver a la persona a la que ha agraviado, y la fuerza y la disposición de hablar con ella cara a cara y pedirle efectivamente perdón desde lo más hondo del corazón.

4. Tonglen para otros

Imagínese a alguien de quien se sienta muy próximo, sobre todo alguien que padezca sufrimiento y dolor. Al inhalar, imagínese que inspira compasivamente todo el dolor y el sufrimiento, y al exhalar envíele a esa persona una corriente de afecto, curación, amor, alegría y felicidad. A continuación, y de la misma manera que en la práctica del afecto amoroso, ensanche poco a poco el círculo de su compasión para que incluya, en primer lugar, a otras personas que sienta muy cercanas a usted, luego a las que le resultan indiferentes, luego aquellas que le caen mal o con las que tiene dificultades y, finalmente, incluso aquellas a las que considera decididamente monstruosas y crueles. Deje que su compasión se haga universal y que recoja en su abrazo a todos los seres conscientes, o, mejor dicho, a todos los seres sin excepción alguna:

 

Lo que acabo de exponer en esta sección es una práctica preliminar completa de preparación para la práctica principal de Tonglen, la cual, como podrá ver, conlleva un proceso de visualización mucho más rico. Esta práctica preliminar trabaja con su actitud de mente y de corazón, y lo prepara, lo abre y lo inspira. No sólo le permite, por propio derecho, curar el ambiente de su mente, su propio sufrimiento y el dolor del pasado, y empezar a ayudar mediante la compasión a todos los seres conscientes; también lo establece, y lo familiariza íntimamente, en el proceso de dar y recibir que halla su completa expresión en la práctica principal de Tonglen.

 

Fuente: Sogyal Rimpoché; El libro tibetano de la vida y de la muerte. Buenos Aires, 2013, Ediciones Urano.

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