El grupo familiar del droga-dependiente

“La vida de un adolescente se quiebra cuando descubre que su padre no es el hombre perfecto que imaginaba. Cuando el adolescente ha perdido su paraíso infantil, dos caminos se le abren: puede tratar de hallar dioses sustitutos de los dioses perdidos que se llamarón papa y mama e intentar encontrar así un nuevo paraíso, o elaborar su perdida y seguir creciendo”. Arthur Miller

La pareja se inicia gracias al amor que construye el vínculo. Existen tres crisis básicas que solo se pueden solucionar si surge el dialogo y la comunicación fluida entre ambos cónyuges. La primera es intentar utilizar el vínculo para imprimirle el sello de su grupo de pertenencia o reactivamente hacer lo contrario a lo que hacía. Son tendencias que se arrastran de la situación triangular primaria de cada uno. La segunda crisis sobrevive con la convivencia cotidiana, con lo cual debe surgir el dialogo y la posibilidad de pensar ese lugar de convivencia como una creación por los dos y no al servicio de uno de los polos. La tercera crisis ocurre cuando llegan los hijos, que solo se supera si son reconocidos como hijos de la complementación-integrativa creativa de la pareja y no como remedo personal. El drogadependiente es un hijo utilitario que mantiene el barco a flote.

Clasificación de los grupos familiares desde el punto de vista de la dinámica psíquica:

El grupo familiar equilibrado: Pareja producto del amor. Líder emergente: aquel que regula la homeostasis del grupo, por ejemplo el padre. Comunicación fluida.

Grupo familiar insatisfecho - estable: es una pareja que hace “como si” fuera una pareja, dramatiza externamente la forma. Los hijos son utilitarios, el líder emergente no puede asumir el rol, debido a conflictos personales y delega y es asumido por el miembro enfermo. Este aglutina al grupo, disimula la no comunicación y por ende la falta de amor. Mantiene la estructura familiar insatisfecha pero estable.

Grupo familiar insatisfecho - inestable: es el más patológico. No hay pareja. Todos aislados, incomunicados, niegan sus núcleos enfermos y depositan las ansiedades en el chivo expiatorio que es el drogadependiente como portavoz de las tensiones grupales. Que se autosegrega por culpa y lo segregan por miedo a contaminarse. Flotan las ansiedades confusionales, paranoides (miedo al ataque de afuera) y depresivas (temor a la perdida).

Situaciones triangulares en los grupos familiares de drogadependientes:

Situación triangular primaria del abandonico: no hay pareja por falta de amor. Madre sobreprotectora, sometedora, fría, da y brinda todo lo que es necesidades básicas pero es incapaz de dar amor (madre anorexigena). No puede sentir ni recibir amor. El padre no ama a la madre y con respecto al hijo no puede acercarse a él dejándolo a merced de la madre. El hijo se siente abandonado.

Situación triangular primaria del tercero excluido: la pareja dramatiza un vínculo donde debería existir el amor. El hijo se siente como un estorbo y no recibe el amor de los padres. Actúa para llamarles la atención.

Párrafos seleccionados del libro de MIGUEL ANGEL MATERAZZI. Drogadependencia. Bs. As. Paidos. 2004 Cap. 2 “Psicodinamismo del grupo familiar en la drogadependencia”.

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