Medicina Natural al Alcance de Todos

"La única “enfermedad” que existe se llama “ignorancia de la salud”, y el único “remedio” racional y lógico es la constitución del individuo para que por sí mismo practique una vida sana con buenas digestiones y una activa eliminación cutánea, que son factores indispensables para conseguir la salud integral. De acuerdo con las leyes de la Naturaleza de la cual formamos parte, al igual que la riqueza es el fruto de la actividad diaria del interesado, la salud también es el resultado de nuestros actos de cada día. La salud no se obtiene en la consulta con el médico ni se compra en el mostrador de la farmacia."

"Las enseñanzas de este libro se refieren, pues, a consejos de vida sana para que cada quien sepa escoger sus alimentos, activar su piel, masticar y ensalivar lo que come, digerir, respirar, eliminar, dormir, practicar ejercicios físicos adecuados y, en pocas palabras, mantener la actividad normal de su propio cuerpo en las funciones de nutrición y eliminación que constituyen la vida.

De aquí que el problema de la salud sea considerado funcional y no microbiano. Así que en vez de “curar” prescribiendo “remedios” para eliminar síntomas o manifestaciones de la falta de salud, mi sistema procura el restablecimiento de ésta mediante un Régimen de vida dirigido a obtener buena digestión, respiración normal y buena actividad funcional de la piel. La buena digestión permite la formación de sangre pura en el cuerpo y mediante una activa eliminación cutánea se expulsa lo malsano y perjudicial. Dado que la digestión es la base de la salud y puesto que se trata de un proceso de fermentación de los alimentos, debe realizarse a la temperatura de 37
grados centígrados. Es por esto que “no existe enfermo sin fiebre gastrointestinal” como lo revela el iris de sus ojos y lo confirma, por lo general, su pulso.

Por su parte, la respiración de un adulto debe ser de 70 pulsaciones por minuto para que la ola sanguínea se movilice normalmente en los pulmones. Esto sólo es posible a 37 grados centígrados tanto en la superficie como en el interior del cuerpo. Desde mi nuevo concepto de salud, queda establecido que la normalidad funcional del organismo precisa una temperatura normal y uniforme del cuerpo. La salud es, entonces, una cuestión “térmica” y no de medicamentos, magnetismos, hierbas, sueros vacunas, inyecciones, cirugía, rayos X, radio, electricidad, etcétera.

Mi sistema, pues, se desentiende de “diagnósticos” y "medicinas” y solo se dirige a la salud que, repetimos, es la normalidad funcional del organismo que requiere del Equilibrio Térmico del Cuerpo.

Mi Doctrina térmica saca el problema de la salud del campo de la Patología y de la Terapéutica para colocarlo en el terreno de la Temperatura. 

Finalmente, el lector debe comprender que en este libro no se le ofrece uno de tantos medios para “curar” enfermedades, sino un camino distinto y seguro para disfrutar de la salud, al margen, de la medicina."

Manuel Lezaeta Acharán

Manuel Lezaeta Acharán fue un investigador chileno de la medicina natural, discipulo del padre Tadeo de Wiesent creador de la Hidroterapia Moderna, difundidor de ella y del Naturismo en Chile y otras localidades de América del Sur. El escribió este libro Medicina Natural al Alcance de Todos que es una “Biblia” de la medicina natural que trata de distintos temas dentro de la medicina natural, como tratamientos de distintas enfermedades, imprescindible para naturistas y terapeutas e interesados por la medicina natural.

Para descargar el libro haga click aquí

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
Muere el ícono de la foto más recordada del 11 de septiembre: “La Dama del polvo”

Marcy Borders  tan solo tenía 28 años, cuando dos aviones se estrellaron contra las torres del World Trade Center en Nueva York. Al estallar el primer impacto en la torre sur, Borders decidió escapar de la torre contigua, pese a que su jefe le ordenara permanecer en el  escritorio de trabajo. Cubierta de una espesa capa de polvo y desorientada, Borders se refugió en un edificio cercano, donde un fotógrafo; Stan Honda, tomó la icónica foto que dio vuelta el mundo y le valió el apodo de la “Dama del polvo”.

Te puede interesar