El aceite no es un alimento saludable

Aunque hemos aprendido y demostrado repetidamente que los alimentos integrales son la única fuente de nutrición balanceada, muchos consejeros de salud nos dicen que las grasas y aceites aislados y refinados deben ser considerados “alimentos sanos.” Casi todos ellos venden algún tipo de aceite de “grado alimenticio”, lo cual parece ser una muestra de aprobación bastante fuerte. ¿Se supone que debamos ignorar esta obvia contradicción?

Algunos vendedores promueven el consumo de aceite como parte de un programa de “limpieza” interno o de “desintoxicación”. Yo inclusive he escuchado referirse al aceite como “jugo,” con la sugerencia de que lo bebamos como una práctica diaria sana. Este es el tipo de cosas que suenan ridículas para los científicos y nutriólogos convencionales, y, al menos de acuerdo a muchos expertos de salud, es por lo que el movimiento de alimentos crudos es tema de risas entre la comunidad científica.

Aceites… comida chatarra carcinogénica o, calorías vacías cuando mucho

Los aceites refinados (incluyendo los de coco, linaza, oliva, cáñamo, almendra y otros, que son promovidos como “puros” o “especiales” debido a su fuente o a métodos de procesamiento cuidadosos) son esencialmente calorías vacías, no aptos para consumo humano. A estos se les removió la fibra, proteína y carbohidratos que acompañaban al alimento entero del que fueron derivados, dejando un producto fraccionado desbalanceado que es 100% grasa.

En contraste, las grasas de alimentos enteros consumidas moderadamente (nueces frescas, semillas, aguacates o la carne de coco tierno) proveen parte de una nutrición útil y no son automáticamente dañinas para la salud. Utilizar tales fuentes intactas de grasa en aderezos de ensalada y en otros platillos con su complemento entero de macro y micronutrientes es preferible por mucho que utilizar aceites refinados.

A pesar de que los vendedores de aceites promueven una amplia variedad de beneficios de salud que pueden ser ganados de los fitoquímicos contenidos en los aceites prensados en frío, no puede haber duda que estos delicados micronutrientes son más potentes cuando se les deja intactos adentro de los alimentos integrales. Una nutrición máxima ocurre cuando nuestros dientes son la primera cosa en romper el paquete de la Naturaleza... en vez de una máquina, un electrodoméstico o inclusive un cuchillo.

Aún más, la fibra contenida en las plantas enteras ayuda a evitar que las grasas se vuelvan rancias. Poco tiempo después de extraer cualquier aceite de su fuente y de descartar la fibra ocurre la etapa temprana de la rancidez (y con ella una potencial carcinogenicidad), aunque no podamos detectarla. Conforme la rancidez empieza su proceso, los micronutrientes se ven dañados.

Si llamar a un aceite refinado como “calorías vacías” no es de tu total agrado, atribúyeselo a un buen mercadeo—porque el aceite (grasa pura) cuadra perfectamente con la descripción de calorías vacías, junto con los polvos de proteína (proteína pura) y el azúcar de mesa (carbohidrato puro). Estos incluyen productos populares en el mercado de alimentos crudos tales como caña de azúcar evaporada (Rapadura) y proteína de cáñamo. Las calorías vacías invariablemente proveen un valor nutricional más bajo que sus contrapartes de alimentos enteros. 

Si pensamos sólo en términos de síntomas, podremos entonces percibir algunos beneficios del consumo de aceites. Pero cuando se extrae el aceite de las nueces y semillas en un vano intento de maximizar sus propiedades anticáncer y concentrar otros nutrientes, creamos desbalances (casi siempre indetectables) en el cuerpo que producen problemas de salud no intencionados. Añadir aceites en la dieta para tratar síntomas tales como piel seca, eczema, caspa, candida, dolores en las articulaciones, etc., que no fueron causados por una falta de aceites (de hecho, ningún síntoma conocido es causado por una falta de aceite), no tiene ningún sentido. 

En vez de tratar o suprimir los síntomas de cualquier condición, es siempre una estrategia más saludable remover las causas de la condición. La verdadera salud es creada desde adentro hacia afuera, no a través de lociones, pociones u otras ayudas. Incrementar la cantidad de frutas y verduras ricas en su contenido de agua, mientras que reducimos el consumo de grasa a un rango saludable es la base para crear una vida saludable.

Comer por salud requiere un cambio en el pensamiento que va de “¿es esto bueno y necesario para mi?” a “¿para qué estoy diseñado?” Sin importar cómo lo veamos, el aceite simplemente no es necesario en nuestra dieta y nunca debería considerarse un alimento sano.

10% grasa para una buena salud

Si eres relativamente nuevo a la idea de monitorear tu proporción de caloronutrientes, disminuir tu consumo de grasa total a las primeras cantidades de dos cifras (por debajo de 20%) es un excelente objetivo inicial. Tú puedes lograr esto simplemente calculando la grasa en tus semillas/nueces/aguacates/etc., sin incluir la grasa encubierta en tus frutas y verduras bajas en grasa. Estos alimentos añaden solo una cantidad insignificante de grasa a la ingesta diaria—sólo unos pocos puntos porcentuales en total.

Conforme consumir un volumen mayor de frutas y verduras se vuelve más fácil, puedes decidir que vale la pena llevar registro por un breve período de las grasas encubiertas así como las descubiertas, para así obtener una visión más realista de tu consumo de grasa total. Puede que te des cuenta que es necesario ser más cuidadoso en monitorear la ingesta de grasa, al menos al inicio, dado que las calorías de grasa son más concentradas que las calorías de carbohidratos o proteína y, por tanto, más fáciles de pasar por alto.

El sube-y-baja de los caloronutrientes

Una dieta verdaderamente saludable está bien balanceada en nutrientes, pero el balance no es el que se nos ha enseñado. Comer 80%+ de las calorías a partir de carbohidratos, con la grasa y proteína en las cifras altas de un solo digito es lo que de hecho balancea bastante bien lo que yo denomino “el sube-y-baja de los caloronutrientes”.

Un sube-y-baja de caloronutrientes balanceado estaría en 80%+ de carbohidratos, con la proteína y grasa en dígitos de una cifra (menos del 10%). Cuando esta proporción de nutrientes proviene de plantas enteras,
frescas, maduras, crudas y orgánicas, entonces el resto de los nutrientes relacionados con la comida será consumido en las cantidades óptimas para la salud humana.

 

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