Las excitotoxinas realzan el sabor mientras que envenenan nuestros alimentos

En su libro, Excitotoxinas: El Sabor Que Mata, Russell L. Blaylock, MD sugiere que el uso prolífico de los realzadores de sabor por excitotoxinas en casi todos los alimentos procesados es una causa principal de obesidad y enfermedad en E.U.

Las excitotoxinas más comunes y peligrosas incluyen Nutrasweet, (aspartame) y el GMS (Glutamato monosódico) y sus derivados, incluyendo la proteína vegetal hidrolizada, la levadura autolizada, extracto de levadura, proteína texturizada, extracto de proteína de soya, caseinato de sodio, “saborizantes naturales,” y “especias.”

Las excitoxinas son sustancias que reaccionan con receptores especializados en el cerebro de tal forma que guían a la destrucción de ciertos tipos de células cerebrales. Estas sustancias altamente adictivas y neurotóxicas aceleran el envejecimiento y estimulan el sistema nervioso, causando enfermedades neurodegenerativas, desordenes neurológicos, desordenes endocrinos, infartos al corazón, derrames, tumores, pérdida de visión, migrañas, ataques epilépticos y muchas otras enfermedades. También empeoran o imitan los síntomas de tales enfermedades y condiciones como fibromialgia, esclerosis múltiple, lupus, desorden de déficit de atención (DDA), diabetes, Alzheimer, fatiga crónica y depresión.

Las excitotoxinas son utilizadas ampliamente en los aperitivos tanto dulces como salados y ninguna ley restringe el uso de estas sustancias. Las cadenas de comida rápida contratan a los químicos de alimentos para cargar nuestras pizzas, tacos, pollo frito y similares con tanto de estos aditivos mortales como sea posible, lo que nos hace sentir “al máximo” y que regresemos por más. Todos los productos salados de soya, también, (ya sea que mencionen que contienen GMS o no) están cargados con glutamatos libres altamente excitotóxicos. Esto es de preocupación especial para la comunidad de alimentos crudos, quienes tienden a consumir tremendas cantidades de salsa de soya, shoyu, aminos líquidos, miso y tamari.

En su película documental personal, “Súper engórdame,” Morgan Spurlock creó una vívida descripción de su experiencia viviendo exclusivamente de alimentos de McDonald’s por 30 días consecutivos. A pesar de que él no utilizaba específicamente el término “excitotoxinas,” él claramente describió los síntomas de adicción y abstinencia que experimentó durante ese mes. Las noticias del uso generalizado de aditivos excitotóxicos en las comidas chatarras está obteniendo
suficiente prensa que pronto las personas ya no se van a asombrar con la canción de las papas fritas “a que no puedes comer sólo una.”

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