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Siglo XXI Narcisista

Una reflexión sobre el presente que vivimos, tomando como eje la proliferación de la estructura narcisista, de déficit, en la sociedad. 

Siglo XXI narcisista, ególatra y pueril, el que no consume no vive y el que no piensa en sí mismo es un gil.

Vivimos en una sociedad individualista, carente de relaciones fuertes y de familias suficientemente estructuradas. Las instituciones básicas fallan y así las personalidades se forman bajo un reino sin reglas, sin apoyos, sin afectos duraderos. Importa más el tener que el ser, el recibir que el dar y el regalar que el estar. Se vale más por poseer más pertenencias, de menor tiempo y mayor atracción. Así, los niños crecen en un mundo rodeado de juguetes pero faltos de abrazos y contención. Si llora, mejor darle un juguete brillante o un alimento procesado. Poco importa estar, contener y esperar. No hay tiempo. No hay ganas.

Mentes concretas, directas, cerradas. No hay espacio para el pensamiento profundo. No hay tiempo óptimo para procesar lo vivido, para angustiarse en momentos difíciles, alegrarse en momentos satisfactorios. Foto, internet y al próximo escenario. Poco existe si no es publicado y mirado por los otros. Nada ha sucedido si no despierta admiración o envidia en quienes nos rodean virtualmente. ¿Cuántos “me gusta” recibiste? ¿Cuánta gente te “retwitteó”? Necesitamos de ese apoyo externo que nos apruebe. A falta de eso en los inicios de nuestra vidas, lo buscamos en el presente intentando llenar esos agujeros estructurales que nos han quedado psíquica y emocionalmente.

 

 

Donde antes era extraño el divorcio, ahora quien da la nota es una pareja estable. Donde antes los padres ponían reglas, ahora ponen una pseudo amistad equivocada con el fin de ser un padre buena onda. Los maestros, médicos y agentes de seguridad ya no son los ciudadanos ejemplares, sino los esclavos de una sociedad devoradora. Deben hacer su trabajo y cumplir con la demanda de sus nuevos amos: las personas que acuden a ellos. Ya no emanan respeto, sino que sucumben al deseo avasallador de individuos que solo buscan satisfacer sus propias necesidades. Ahora, ya, sin fallas.  

Nos adentramos en una sociedad sin límites, insaciable, desestabilizada. Un mundo de relaciones volátiles y sujetas a los propios requerimientos. Una sociedad que idolatra el éxito material, el poder, la vanidad; donde las personas admiradas salen en televisión, sin mucho que ofrecer. Una cultura del ego, donde prevalece la fama y la notoriedad; donde fluye la agresividad en los vínculos, en la comunicación, en el poder, en el trabajo, en las escuelas, en las familias.

Por suerte, todo paradigma tiene su paradoja. Al narcisismo instalado se le opone la solidaridad y el cuidado del ambiente. En medio de tanto personalismo, florecen grupos que buscan salvar lo que tenemos. Así como en las catástrofes surge el lado bondadoso del ciudadano, donando lo que el damnificado requiere, en este catastrófico presente surgen personas que dedican su vida al otro y a la naturaleza. Es la oposición que viene a traer un equilibrio al mundo, evitando su total banalización.

Siglo XXI narcisista, que será de ti.

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Tomas Kelly
@saludyempresas
Psicólogo recibido en la UBA (2006). Atención de pacientes en el CEP y consultorio privado. Promoción de hábitos saludables y manejo del estrés en empresas, a través de emprendimiento propio (Eustress) "Creo en una psicología que abra caminos y opciones, destrabando complicaciones que la vida, la historia y la gente impone".