Psicopatía y VideoGames; Héroes y Villanos

Los psicópatas constituyen una nueva raza de Homo Sapiens: un plan de contingencia darwiniano hecho a medida para las frías y duras exigencias de la supervivencia de la vida moderna. Una indomable generación @LvW

El psicópata es el "hombre nuevo", un superhéroe psicológico libre de los grilletes de la ansiedad y el remordimiento. Es brutal, aburrido y audaz. Pero también beatífico, cuando la situación lo exige.

La psicopatía y la santidad comparten un despacho neural secreto. Algunos atributos de los psicópatas (estoicismo, la capacidad de regular sus emociones y de vivir el momento, de entrar en estados de conciencia alterados y de ser heroicos, intrépidos, sí, incluso aparentemente empáticos), son de una naturaleza espiritual inherente, y no solo mejoran el bienestar propio, sino también el de los demás.

La capacidad de sonreír ante la adversidad se ha contemplado desde siempre como una medida de inteligencia espiritual.

En realidad, estudios con EEG han revelado diferencias considerables en la forma que tienen de responder los cerebros de los psicópatas y los no psicópatas a tareas y situaciones que o bien son muy interesantes o muy motivadoras, respectivamente. Cuando llega el momento de la verdad, los psicópatas muestran una activación significativamente mayor de las regiones prefrontales izquierdas de su cerebro, comparados con los no psicópatas: asimetría cerebral asociada con una considerable reducción de la ansiedad y aumento de la atención y la orientación.

Y también, según parece, con elevados estados espirituales. El neurocientífico Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin, ha descubierto precisamente el mismo perfil en los monjes budistas de élite, donde están inmersos en una profunda meditación.

No se trata de que los psicópatas no "sientan" ansiedad en determinadas situaciones, sino que más bien no notan la amenaza, ya que su atención está concentrada exclusivamente en la tarea que tienen entre manos, y las distracciones externas se filtran implacablemente.

Men Mahmut, de la Universidad Macquarie en Sídney, ha averiguado algo extraordinario. Parece que los psicópatas, lejos de ser siempre insensibles y nada emotivos, en realidad pueden ser más altruistas que los demás, en el contexto adecuado.

Mahmut llevó a cabo un estudio que comprendía una serie de posibilidades de la vida real en las cuales la gente pedía ayuda a alguien que pasaba (voluntarios desprevenidos a los que se habían hecho previamente unas pruebas de psicopatía, y habían obtenido puntuaciones altas o bajas).

Pero era un trampa. La gente que pedía ayuda, igual que los viandantes que les respondían, no estaban colocados exactamente al azar. De hecho, eras compañeros conspiradores de Mahmut que realizaban un experimento diabólicamente tramado destinado a investigar la relación entre psicopatía y conducta de ayuda. 

El experimento tenía 3 partes. En la primera, los cómplices de Mahmut solicitaban ayuda directamente de los viandantes, fingiendo que se habían perdido y acercándose para pedir indicaciones. En la segunda parte, la "petición" de ayuda era menos directa y explicita: una mujer desafortunada a la que se le caían un montón de papeles. En la tercera parte, la petición era menos explicita todavía: una investigadora del laboratorio, que se suponía que se había roto el brazo, fingía tener dificultades para realizar una serie de tareas sencillas (abrir una botella de agua por ejemplo) pero perseveraba con valentía.

Mahmut quería saber quién, en esos tres supuestos distintos, se mostraba más dispuesto a ayudar: los psicópatas, sin remordimientos y de corazón frio, o las personas más cálidas y empáticas.

El resultado del estudio dejó atónito a Mahmut. De hecho, lo dejó tan conmocionado que todavía está intentando recuperarse.

En la primera parte del experimento, en la cual el cómplice pedía indicaciones, los psicópatas, tal y como se preveía, ofrecieron menos ayuda que los no psicópatas. 

Sin embargo, en el segundo caso el hueco en el altruismo desapareció misteriosamente. Tanto los psicópatas como los no psicópatas ofrecieron una cantidad de ayuda igual.

Pero fue en la tercera parte, en la cual la cómplice fingía una lesión, en la cual descarriló la hipótesis preconcebida de Mahmut de que los psicópatas ayudarían menos.

Los psicópatas mostraron una mayor presteza a ofrecerse para la tarea de abrir la botella de agua que los no psicópatas. Cuando la persona que pedía ayuda estaba en el momento más vulnerable y, al mismo tiempo, no se atrevía a solicitar ayuda de una manera directa, los psicópatas se encargaron del asunto.

Diana Falkenbach y Maria Tsoukalas, de la Facultad John Jay de Justicia Criminal, de la Universidad de la ciudad de Nueva York, empezaron a estudiar la incidencia de las características psicopáticas llamadas "adaptativas" en lo que ellas llaman "poblaciones heroicas": profesiones de primera linea como los agentes de la ley, militares y servicios de rescate.

No resulta sorprendente, dado el nivel de trauma y riesgo que entrañan tales ocupaciones, que muestren una gran preponderancia de rasgos psicopáticos asociados con la intrepidez y la dominación, y las subescalas de insensibilidad del PPI (p.ej, dominación social, inmunidad al estres y baja ansiedad), comparados con la población general en su conjunto.

Por otra parte, sin embargo, se distinguen de los psicópatas criminales en su relativa ausencia de rasgos relacionados con la subescala de la impulsividad centrada en uno mismo (p.ej., maquiavelismo, narcisismo, ausencia de planificación y despreocupación, y conducta antisocial).

Bibliografía:

Párrafos seleccionados de Dutton, K. (2014) La Sabiduría de los Psicópatas. Todo lo que los asesinos en serie pueden enseñarnos sobre la vida. Buenos Aires, Ed. Ariel.

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