Como Soportar La Belleza en La Vejez

¿Que pasa con las mujeres después de los 30 años? La cuesta abajo de la conservación física comienza a evidenciar el paso del tiempo (salvo unas raras excepciones genéticas y de voluntad deportiva); el resto de las mortales caemos presas del Complejo Medusa. En la mitología griega, Medusa era un monstruo ctónico femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos. Repasemos su historia y veamos que tiene que ver con la nuestra.

Había una vez, hace mucho tiempo, una hermosa doncella llamada Medusa que vivía en la ciudad de Atenas. Aunque había muchas muchachas hermosas en la ciudad, Medusa era considerada "La" más linda de todas. Desafortunadamente, Medusa estaba muy orgullosa de su belleza y no hablaba ni pensaba en nada más. Cada día presumía de lo bella que era y cada día sus alardes se hacían más extravagantes.

Cuando no estaba ocupada compartiendo sus pensamientos sobre su belleza con todos los que pasaban por su lado, Medusa contemplaba embelesada su reflejo en el espejo. Se admiraba en su espejo de mano durante horas cada mañana mientras se cepillaba el cabello. Se admiraba en su ventana oscurecida por horas cada noche mientras se preparaba para ir a la cama. Se admiraba horas y horas, embelesada frente a su imagen de sí.

Una y otra vez Medusa hablaba de su belleza a cualquiera que se detuviera lo suficiente como para escucharla. 

Una vez Medusa entró en el templo de Partenón y al mirar las esculturas susurró que ella hubiera sido un mejor modelo para el escultor que Atenea. Cuando vio las obras de arte comentó que el artista había hecho un buen trabajo considerando las gruesas capas de grasa de la diosa. Y cuando Medusa llegó al altar suspiró alegremente y dijo: “Este sí que es un templo muy hermoso. Qué lástima que lo desperdiciaron en Atenea porque yo soy mucho más hermosa que ella”. 

medusa

Las amigas de Medusa palidecieron. Las sacerdotisas que oyeron a Medusa quedaron boquiabiertas. La gente que estaba en el templo empezó a susurrar y pronto comenzaron a irse porque todos sabían que Atenea disfrutaba observando a la gente de Atenas y temían lo que pudiera pasar si la diosa hubiera escuchado los comentarios imprudentes de Medusa.

En breve el templo estaba vacío excepto por Medusa, quien estaba muy ocupada mirando con orgullo su reflejo en las grandes puertas de bronce y no había notado la rápida salida de todos los demás. La imagen que estaba observando tembló y de repente, en lugar de ver sus propias facciones, Medusa vio a Atenea reflejada.

“Muchacha presumida y tonta”, dijo Atenea enfurecida, “¡Crees que eres más hermosa que yo! Dudo que sea verdad, pero si lo fuera, la vida no es solo belleza.  Mientras otros trabajan y juegan y aprenden, tú haces muy poco aparte de presumir y admirarte”.

Medusa trató de señalar que su belleza era una inspiración para quienes la rodeaban y que ella mejoraba sus vidas con solo lucir tan linda, pero Atenea la calló con una seña de frustración.

“Tonterías”, replicó Atenea, “la belleza se marchita rápidamente en todos los mortales.  No consuela al enfermo, no enseña a quien no sabe ni alimenta al hambriento. Y por mis poderes, perderás completamente tu encantó. Tu destino servirá para recordar a otros que deben controlar su orgullo”.

Y con esas palabras el rostro de Medusa cambió y se convirtió en el de un horrendo monstruo.  Su cabello se torció y engrosó en forma de horribles serpientes que silbaban y peleaban entre sí encima de su cabeza.

“Medusa, esto ha pasado gracias a tu orgullo.  Tu rostro ahora es tan terrible de observar que el solo verlo convertirá a un hombre en piedra”, proclamó la diosa, “y hasta tú, Medusa, si miras tu reflejo te convertirás en piedra en el mismo instante en que veas tu rostro”.

Y así Atenea envió a Medusa con su cabello de serpientes a vivir con los monstruos ciegos – las hermanas gorgonas – en los confines de la tierra, para que nadie se convirtiera en piedra al mirarla accidentalmente. 

medusa

Complejo Medusa

Esta historia viene a cuento de explicar el duro tramo que acontece a la mujer una vez pasados los 30. Atrás quedaron esos años donde la imagen especular satisfacía el ego propio y ajeno. Ahora la imagen que se contempla es un lento derrumbe de lo que fue. Podemos encerrarnos y sufrir el complejo medusa no solo después de los 30, también a los 15, 20, 26, 36, 50, 60, a cualquier edad este complejo se puede activar y prolongar en agonía. Se trata justamente de sufrir, como medusa, una perdida en la autoestima visual. La imagen que portamos y con la cual los otros nos identifican se torna en una imagen rechazada por nuestro Ideal de Yo. Este rechazo profundo, lleno de angustia y dolor, que sufre nuestro pobre ego femenino es la causa de entrada y permanencia en el complejo. Es sobre la base del rechazo que este complejo se sostiene y mantiene. La instancia rechazante proviene del Ideal del Yo, que en algún lugar de nuestro psiquismo, guarda y recuerda como deberíamos lucir para ser lindas.

El yo ideal es entonces esa imagen presente en nuestro Ideal del Yo que fija, como maldición griega, esa estatua eterna de lo que deberíamos haber sido, pero que no somos. No Ser Linda / No tener Juventud son las tragedias diarias de millones de mujeres que atraviesan este siglo observando como las futuras doncellas (aspirantes a medusa) se pavonean y cautivan la mirada de los otros.

Te invito a que veas la galería de imágenes, al comienzo de esta nota. Son 33 fotografías dispuestas en un orden narrativo que el espectador deberá concatenar en un sentido.

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Malena Pichot
@malepichot
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