La locura fuera del orden jurídico

El miserable, el pobre, el desocupado, el vago, el alcohólico, la prostituta, se unen al loco en una misma identidad social. Junto al encierro se produce el primer despojo de todo derecho al loco, como también al indigente y al desamparado. La solución psiquiátrica del encierro y el control del loco en el manicomio, siguió siendo una solución política, no médica.

Párrafos seleccionados de Galende, E. Y Kraut. A.: “El sufrimiento mental: el poder, la ley y los derechos”.  Parte I: Cáps. I. Lugar Editorial. Bs. As. 2006

"No todo en el manicomio es manicomio"

Se puede decir que el loco goza de un cierto estatuto de libertad en las épocas previas a la modernidad. Si bien existían desde el siglo XII algunos establecimientos en los que se cuidaba a estas personas, no había una conciencia médica de la enfermedad mental ni una disciplina que la tratara. Y especialmente no existía un ordenamiento jurídico especial para estos individuos, que eran tratados solamente en función de los conflictos que provocaban, o sancionados por sus conductas antisociales como cualquier otro delito.Hasta entrado el siglo XVIII la humanidad pudo prescindir de ambas –la psiquiatría y un orden jurídico especial para el loco- para atender a la locura.

Desde este pensamiento filosófico resulta claro que para la política y la sociedad la locura constituye un problema práctico, objetivo, un existente social que requiere de una acción correctora. Pero se trata de un problema y una solución políticos, no del conocimiento ni de una reflexión que pretendan comprender “la razón del loco”. Son estas razones políticas, y no el conocimiento, las que darán lugar en el siglo XVIII al nacimiento de la psiquiatría.

Su relación con la moral y la peligrosidad, provienen de esta percepción práctica de la política, no de un conocimiento médico de la enfermedad.

La figura de autoridad encargada de este cuidado es en primer lugar el sacerdote, y luego el monarca. Un largo camino debe recorrerse para que este control y el establecimiento de esta diferencia moral entre locura y razón sean trasladados al legislador, luego al juez, para desembocar en el siglo XVIII en la figura del médico, que a su vez reúne en su persona todas estas figuras de autoridad.

Según M. Foucault, la psiquiatría de los humanistas de la Revolución se funda sobre esta situación previa del loco y el pobre (la migración del campo a la ciudad y la exigencia filosófica de Descartes de una razón clara y distinta), generando una ecuación esencial que martirizará todo su desarrollo posterior: Locura y pobreza, marginalidad y encierro, aislamiento y control del loco, hacen que la ecuación locura-internación tenga un cierto estatuto natural en la conciencia de la sociedad.

El hospital general no consistía en un establecimiento medico. Responde a una estructura de tipo administrativo con un estatuto semijurídico, ya que se le otorga la autonomía legal, es decir, por fuera de los tribunales ordinarios, para decidir sobre la detención de las personas cuyo comportamiento sea considerado, por sus directores y responsables, como el de seres antisociales. También se otorga a los directores del Hospital General la capacidad de juzgar sobre la conducta de estas personas, antes y durante la internación, y ordenar y ejecutar los castigos que crean necesarios. Como veremos más adelante, son justamente las funciones que luego les serán otorgadas a los directores de los manicomios.

Se trata de impedir, a través de estos establecimientos, la mendicidad y la ociosidad, como fuente de todos los desvaríos.

No solo se suelda, a partir de estos establecimientos, la relación entre locura y encierro compulsivo, sino que al mismo tiempo se crea una sensibilidad social y política sobre la marginalidad y la peligrosidad. El miserable, el pobre, el desocupado, el vago, el alcohólico, la prostituta, se unen al loco en una misma identidad social.

Junto al encierro se produce el primer despojo de todo derecho al loco, como también al indigente y al desamparado.

La solución psiquiátrica del encierro y el control del loco en el manicomio, siguió siendo una solución política, no médica.

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Edith Gomez
@edigomben
6 recomendaciones para tener una conciencia limpia

La conciencia intranquila es algo que afecta a muchas personas y puede ser debido a diversas razones. Quizá el recordarse constantemente de errores que cometieron en el pasado, el no creerse suficientemente buenos en algo en lo que se están desempeñando actualmente, el creerse que las malas decisiones tomadas en el pasado volverán para acecharlos, ciertos puntos de algunas religiones que señalan con el dedo y más.

La conciencia es algo que todos y cada uno de nosotros poseemos, solo que para una buena parte de la población esta no da mayores problemas, mientras que para otros se puede convertir en una importante fuente de estrés y culpa. Si este momento estás pasando por algo así -por las razones que sea- aprende en Gananci cómo quitar el estrés y como no vale simplemente con atacar el síntoma, sino también la causa, es importante ir un poco más allá.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra conciencia se define como el conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios. También a este término se le puede decir que es el sentido moral y ético propios de una persona.

Entonces, cuando en algún punto hemos obrado mal o existe cierto arrepentimiento, se puede decir que el cargo de conciencia que eso provoca no nos deja tener un estilo de vida óptimo, ya que será algo que siempre vendrá a nuestra mente aun en los momentos menos indicados o cuando menos lo esperemos.

Hay que tomar en cuenta que no existe nadie en el mundo puede estar orgulloso de todas y cada una de las acciones que ha realizado desde su nacimiento hasta el punto actual de su vida. Todos tenemos algunas áreas que no nos agradan particularmente, pero eso no quiere decir que no podamos tener una conciencia limpia al respecto.

¡Sí se puede! Y esto es importante saberlo porque a pesar de que esa situación se repita una y otra vez en nuestra mente no hay manera de modificarla, por lo que no vale la pena permitir que siga siendo un elemento fundamental de nuestros pensamientos y mucho menos que muchas de las decisiones que tomemos se rijan por ese particular episodio.

Como no podemos cambiar las razones por las que se ha generado un cargo de conciencia, lo que sí podemos hacer al respecto es poner en práctica las siguientes recomendaciones que te ayudarán a tener una conciencia tranquila a partir de ahora:

1.- Cree que puedes alcanzarla: tener la conciencia tranquila es un sentimiento de paz al que puedes tener acceso si te lo propones y trabajas en ello. Puede que en algún punto no te sientas merecedor de ello, pero sí lo eres. Para poder tener una conciencia tranquila necesitas conocer tu valor. Una buena autoestima es importante para lograr cualquier cosa que te propongas. Para ayudarte en este tema te puede servir leer este listado de libros acerca de la autoestima.

Además, que hayas cometido algunos errores en el pasado no significa que tu valía haya disminuido, cuando te deshaces de ese pensamiento empezarás a ver importantes cambios en ti y en la forma en que actúas porque la culpa ya no será uno de tus principales impulsores.

2.- Comprende que todos cometemos errores: esto es un hecho del que nadie se libra, pero al hacernos conscientes de ello podemos utilizarlo a nuestro favor. Las equivocaciones que has cometido no puedes cambiarlas, pero sí puedes sacar un aprendizaje de ellas para que no tengas que volver a pasar por lo mismo una y otra vez.

3.- Deja de señalarte a ti mismo: a veces tu peor crítico puedes ser tu mismo, así que deja de recordarte una y mil veces las cosas en las que te equivocaste y utiliza esa energía en cosas más productivas. Las actividades que realizaste en el pasado no definen quien eres, sobre todo porque eres capaz de decidir tu comportamiento, así que haber hecho algo anteriormente no significa que debas repetir esa conducta por siempre.

Perdónate a ti mismo primero y verás cómo sentirás un importante alivio en tu conciencia y tendrás más oportunidades de mejora en adelante.

4.- Actúa en base a tus valores y aquello que crees: revisa tu sistema de valores y cada vez que vayas a tomar una decisión o a hacer algo, compáralo con estos principios que son importantes para ti. Cuando tienes un criterio firme y actúas en base al mismo, tendrás una conciencia tranquila porque no te traicionas.

5.- Aduéñate de las cosas que haces para evitar arrepentimientos: este punto también es muy importante. Si haces algo o tomas una decisión sobre la que tienes dudas, necesitas adueñarte de la misma, saber todas las razones por las cuales actuaste así y por qué no pudo haber sido de otra manera.

Cuando tienes estos aspectos bien claros será difícil que te arrepientas ya que confías en ti mismo. Incluso cuando esa decisión o acción no haya sido la más acertada tendrás la conciencia limpia y podrás aprender de esa experiencia para el futuro.

6.- Ten presente que tus acciones tienen consecuencias: no te avergüences de las cosas que hiciste anteriormente porque eso se quedó en el pasado y mientras sigas atado a la culpa no podrás tener una conciencia limpia. No puedes “limpiar” tu conciencia haciendo cosas buenas, lo puedes hacer construyendo una buena relación contigo desde el interior.

Recuerda que cada una de las cosas que hagas tiene consecuencias para ti e incluso para personas a tu alrededor, por lo que debes ser muy responsable con las mismas. Así la conciencia no será un problema para ti en un futuro

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