La Terapia Cognitiva (IV parte)

Párrafos seleccionados de Keegan, E.: “Escritos de psicoterapia cognitiva”. Parte II (Introducción a la terapia cognitiva) . Eudeba, año 2007, Buenos Aires.

  • Emoción y cognición en terapia cognitiva: 

Contrariamente a lo que muchos legos creen, las emociones humanas no son innatas, sino adquiridas, construidas en la relación con los otros seres humanos que conforman la familia y la comunidad de esa nueva persona.

Toda emoción entraña un color afectivo ligado a cierta respuesta fisiológica. Pero tanto el nombre de la emoción, como su tinte afectivo y su respuesta fisiológica varían de cultura a cultura.

Cada cultura es, entre otras cosas, un sistema de creencias compartido que permite dar un sentido a la realidad. Llamamos cognición al conjunto de fenómenos mentales a traves de los cuales logramos que nuestra realidad cobre sentido, que se haga comprensible para nosotros.

Una de las hipótesis centrales de la terapia cognitiva es que hay una interdependencia entre nuestras emociones, nuestras cogniciones y nuestra conducta. No es la situación en si la que cuenta para la terapia cognitiva, sino la interpretación que la persona hace de ella.

Pero, ¿Qué ocurre si la opinión que la persona tiene de su habilidad deportiva es demasiado negativa? Entonces sufrirá por la idea que tiene de sí mismo, no por lo que es o podría llegar a ser.

Una vez más, sufren por lo que piensan que les ocurre.

Es un camino de doble vía. Si pienso que voy a enfrentar un peligro surgirá en mí la emoción de la angustia. Pero también la inversa es cierta: si induzco en alguien un afecto angustioso esto llevará a un cambio en su forma de pensar. Si induzco en alguien un estado de ánimo negativo por medio de una música deprimente, las ideas que pueblan la mente de esa persona se harán más y más negativas.

Obviamente, no todo sufrimiento humano es producto de una visión sesgada de la realidad.

Sin embargo, detrás de hechos incuestionablemente negativos suelen agazaparse ideas distorsionadas.

Una de las estrategias típicas de la terapia cognitiva es ayudar al paciente a identificar estas ideas que acompañan fugazmente las emociones dolorosas. Las emociones funcionan como señales que advierten la presencia de estos pensamientos. Una vez identificados, terapeuta y paciente examinan y debaten las ideas. Este debate introduce flexibilidad en modos de pensar muy rígidos, consolidados por la repetición y la automatización generada por años de ver la realidad de un mismo modo.

El objetivo de la terapia no es, evidentemente, que el paciente piense en forma positiva, sino que adquiera una visión flexible de la realidad, que reconozca que toda situación puede ser interpretada de modos muy distintos.

Pensar de forma infundadamente optimista nos hará sentir bien, pero puede costarnos la vida como resultado de una conducta imprudente.

Las emociones se aprenden en la interaccion con el otro. ¿Qué pasa si el otro me transmite mensajes caóticos, que me impiden reconocer, comprender y manejar mis estados emocionales? El resultado es la desregulación emocional, un problema crónico que lleva a los pacientes a tener respuestas emocionales desmedidas, extemporáneas. También tienen dificultades para reconocer y nombrar sus estados emocionales, llamado técnicamente alexitimia.

En su incapacidad para regular sus emociones negativas, suelen recurrir a las drogas, debido a la capacidad que estas tienen de cambiar, rápida y drásticamente, los estados de ánimo.

El procedimiento terapéutico que se aplica aquí es distinto: se basa fundamentalmente en una tarea de reconocimiento de las emociones y en un aprendizaje sistemático de habilidades de regulación del animo negativo, de la angustia, de la ira. La regulación de la emoción implica aprender a pensar y a actuar de forma menos extrema.

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