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El Estrago Materno

La anoréxica transforma la imagen de su propio cuerpo, convirtiéndolo en el palo que impide a la boca del cocodrilo cerrarse. La posición anoréxica remite a una suerte de fijación del complejo de destete, el cual se constituye sobre la “forma primordial de la Imago materna”. El sujeto se halla implicado en una forma de “canibalismo fusional” (es la primera forma de identificación cuyo modelo es la incorporación canibalistica).

La Madre Cocodrilo – El estrago Materno:

La anorexia se ubicaría en la línea de una búsqueda nostálgica melancólica de re-fusión con la Imago materna al precio de su abandono a la muerte. El fantasma subjetivo de la supervivencia larvada en el Otro es frecuente en la clínica de la anorexia-bulimia y va desde la forma vampiresca de una simbiosis “agresiva” hasta las claustrofóbicas de una demora nirvanica en el goce.

Otra posición de Lacan más tardía ubica la anorexia mental como un modo de sustraerse de la papilla asfixiante del Otro diciendo “no” a la necesidad (la huelga de hambre: comer nada para imponer la diferencia al Otro entre necesidad y deseo) que introduce la dimensión de la falta y el deseo viene a ser llamado en su causa.

No se puede leer cada demanda del sujeto, que es en el fondo una demanda de amor, como si fuera una necesidad que se responde con la lógica del consumo. Dar lo que se tiene.

La nada funciona aquí para el sujeto, de objeto separador del Otro, que cava en el Otro el enigma del deseo.

 

Las Dos Nadas de la Anorexia:

La anorexia como abandono a la muerte, como apetito de muerte que se hunde en un goce mortífero y rehúsa la falta. (melancolía: estructura psicótica)

La anorexia como separación del Otro, como supervivencia del sujeto del deseo, como afirmación del deseo del sujeto sostenido por la apertura de la falta en el Otro. (histeria: Estructura neurótica)

No existe deseo sin una pérdida de goce, sin un vaciamiento del goce del cuerpo, efecto de la acción del Otro sobre el sujeto. La alienación forzada implica una pérdida de ser, como condición de una ganancia de sentido. Sujeto dividido pero por eso mismo deseante.

En la anorexia el deseo es débil porque no se funda sobre la falta-en-ser sino sobre su rechazo. Se hace la muerta para no encontrarse con la letalidad del significante (que mata la cosa). El truco es no desear nada (muerto vivo) pero solo para sostenerse como sujeto de un deseo puro, ascético, no mellado por la castración. La separación (la reivindicación de la diferencia entre necesidad y deseo) sirve de ese modo para negar la alienación (deseo de nada), contra la alienación; pero como es forzada, la dificultad se presenta para integrar algo del goce en el deseo. De poder jugar la separación de modo tal de elevar un objeto (a) a la dignidad de la cosa, es decir de poner el objeto en el lugar de la causa, para que el deseo circule. (COSA=FALTA=VACIO)

Ante el fantasma de una madre insaciable, un Otro devorador, la estrategia defensiva es hacerse no apetecible, puro hueso para no correr el riesgo de ser devorada.

 

Clínica del Otro materno:

La identificación al Otro no es una identificación simbólica sino holofrasica. Adhiere al otro materno hasta disolverse en el, como si fuese, a la letra, ese Otro. Identificación adhesiva: el sujeto es el Otro. Sin falta, sin perdida, sin pausa entre sujeto y el Otro. La simbiosis muestra la falta de la falta.

El carretel como objeto transicional permite la separación y el acceso a la simbolización de la ausencia real de la madre. En la bulimia la comida funciona como un objeto transicional fallido que no logra desprenderse y lo encadena a una repetición compulsiva. No puede escandir la alternancia presencia ausencia y se mantiene en la repetición continua del da. En la anorexia en cambio se encuentra en el absoluto fort y el alejamiento del objeto comida, pero destinado a una repetición sin dialéctica. En la anorexia-bulimia el objeto transicional es reemplazado por la nada. La nada como objeto separador.

Déficit en el orden simbólico. Un defecto en el Otro. Fracaso de la función simbólica. Déficit de la operación de la metáfora paterna. El deseo materno no estuvo lo suficientemente barrado por la función paterna. Sin ser esto una forclusion. La anoréxica transforma la imagen de su propio cuerpo convirtiéndolo en el palo que impide la boca del cocodrilo se cierre porque la función paterna no opero suficientemente para resguardarla. En la posición anoréxica si  el sujeto intenta salir de la boca del Otro devorador, se arriesga a ser devorado; el único modo de sobrevivir al canibalismo del Otro es, entonces, permanecer inmóvil, en una posición de rechazo total de lo que proviene del Otro.

Parrafos seleccionados del libro de Recalcati, M., La última cena: Anorexia y Bulimia. Ediciones del Cifrado, Bs. As. 2004.

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Lic. Massimo Recalcati
Trabaja en Milán como psicoanalista y es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, atesorando el Título AME. Fundador de JONAS (Centro de Investigación Psicoanalítica sobre los Nuevos Síntomas). Da clases en la Universidad de Bérgamo y en el Instituto Freudiano de Milán.