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Necesidad / Demanda / Deseo

Tomando la doctrina hegeliana del deseo, se reconoce la naturaleza intersubjetiva del deseo. El deseo es Deseo de Otro, de ser deseo en el deseo de un otro / otros.

El circuito del deseo no está cerrado en sí mismo, como el circuito del goce, sino que se halla abierto en dirección al Otro. Si el goce está cerrado en sí mismo –es una plenitud que rechaza la alteridad del Otro-, el deseo es, al contrario, una apertura al Otro. No es una plenitud, es un vacio. El vacio de la falta-en-ser. El deseo está radicado en la falta. El deseo es el signo de la falta. Por eso el circuito del deseo esta ordenado en torno a un vacio. Este vacío abre al sujeto en dirección al Otro, lo empuja a buscar en el Otro el modo de superar su falta, para encontrar una respuesta a su falta.

Ejemplifiquemos con un caso "El sueño de la bella carnicera"

Ubicándose en una posición anoréxica – pone en jaque la demanda “quiero ofrecer una cena” – para poder sostener el propio deseo. Ella, de hecho, no come nada. Su propósito de ofrecer un banquete, fracasa. Es justamente en este fracaso que algo de su deseo se manifiesta. Es un modo de mantener el deseo en la insatisfacción, porque satisfacerlo –en la lógica histérica- causaría la muerte. Para la histérica, lo que cuenta es poder desear aunque al precio de sacrificar la satisfacción. Porque manteniendo el deseo insatisfecho puede ser en el deseo y oponerse a su posible reducción a objeto de la necesidad.

De hecho, el carnicero demanda mujeres bien formadas (la mujer bien formada es la mujer del goce), pero su deseo va mas allá del objeto de la demanda. Su deseo se dirige hacia la mujer delgada. La bella carnicera construye su identificación a la amiga delgada, para poder erigirse ella misma en el ideal femenino representado de la amiga y transformarse así en causa de deseo del Otro (en el sueño nada se consuma justamente para que el deseo pueda mantenerse vital). No comer, ser delgada, delgada como la amiga, significa no responder a la demanda de satisfacción, no ser el objeto-del-goce sino el objeto que falta, el objeto ausente, el objeto que no está, que no se posee y porque no se posee, se lo desea.

El falo en tanto significante del deseo es precisamente como significante de la falta. Entonces, para una mujer, “ser-el-falo” indica el lugar que debe ocupar en la relación con un hombre para no ser reducida a un mero objeto de satisfacción, para que pueda provocar no solo el empuje pulsional sino más aun, ser la causa del deseo. Repudio de la posición de objeto del goce masculino para indicarle el mas allá de la trascendencia insatisfecha del deseo. Cerrarse a la dialéctica de la demandas para abrir la dialéctica del deseo, negarse como objeto de la satisfacción para adquirir el valor fálico de un objeto que vale porque no se lo puede poseer del todo.

Evitar sufrir una degradación y convertirse en objeto del goce del Otro. El disgusto (bulimia) o el rechazo (anoréxica) son maniobras para convocar al Otro del deseo, en lugar del Otro que asiste.

Circuito del goce en la bulimia: Se come para vomitar. El vomito es funcional a la repetición continua de la serie de las comilonas, porque vaciando el cuerpo del goce lo prepara a un nuevo exceso. No vomita para continuar comiendo sino que para continuar vomitando es que come. El vomito muestra el goce especial del vacío, junto a la inconsistencia del objeto-comida.

Circuito del goce en la anorexia: primacía del Ideal sobre la pulsión. La nada que la bulímica encuentra al fondo de la sustancia-comida, la anorexia la presenta transversalmente al Otro. Es un cierre respecto al deseo del Otro, o para poder desautorizar la castración del Otro y gozar en paz de su cuerpo-fetiche o para provocar en el Otro la apertura de una falta, allí donde el Otro viene tomado como rehén en el chantaje anoréxico de tipo histérico (“ahora me muero…”).

Parrafos seleccionados del libro de Recalcati, M., La última cena: Anorexia y Bulimia. Ediciones del Cifrado, Bs. As. 2004.

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Lic. Massimo Recalcati
Trabaja en Milán como psicoanalista y es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, atesorando el Título AME. Fundador de JONAS (Centro de Investigación Psicoanalítica sobre los Nuevos Síntomas). Da clases en la Universidad de Bérgamo y en el Instituto Freudiano de Milán.