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Lecciones de Psicomagia

El lenguaje es ante todo una actividad del cuerpo, se co­rresponde con la naturaleza del sistema nervioso. Desde mi punto de vista, debemos ser capaces de producir un lenguaje bello y poético. Un lenguaje sano. 

Las enfermedades mentales, como las enfermedades corporales, se reflejan en la manera de hablar. Hay palabras dementes, enfermas, tuberculosas o cancerosas; palabras que no son naturales sino violentas y crimi­nales. La enfermedad y el lenguaje insano se retroalimentan y resultan destructivos.

A través del lenguaje, además, nos transmitimos enferme­dades y accedemos a niveles de conciencia inferiores. Los ni­veles de conciencia del lenguaje coinciden con los del ser hu­mano. De la misma manera que el cuerpo humano ha ido mutando, el habla también. Si estancamos nuestro lenguaje, usamos una forma y un contenido que ya no nos corresponde. Si empleamos un vocabulario enfermo que no es el nuestro, nos va minando poco a poco.

La gente va deformando el lenguaje a través del argot, que en principio puede ser útil en la medida en que establece fuertes relaciones identitarias de grupo, pero que baja de golpe el nivel de conciencia. El único lenguaje que nos sube de nivel de conciencia es el lenguaje su­blime: el del arte y la poesía.

Estoy trabajando en un libro de definiciones que se llama Intelectualmente correcto. Todos pensamos mal, y por eso necesi­tamos cambiar unos conceptos por otros. Yo he comenzado por cambiar las siguientes expresiones:

-Nunca por muy pocas veces.

-Siempre por a menudo.

-Ladrón por alguien que se apoderó de algo ajeno.

-Infinito por extensión desconocida.

-Eterno por fin impensable.

-Eres mi maestro por me enseñas a aprender de mí mismo.

-Quiero hacer por estoy haciendo cosas inútiles.

-Quiero ser por me desprecio.

-Dame por permite que yo tome.

-Imítame por no te respeto.

-Mi mujer por el ser con el que comparto mi vida.

-Mi obra por lo que he recibido.

-Así eres por así te percibo.

-Lo mío por lo que ahora tengo.

-Morir por cambiar de forma.

 

Estoy haciendo este libro escuchando a la gente hablar por el camino, voy creando senderos en el lenguaje. También estoy aportando definiciones que rompen con las que existen. Todas ellas se definen por su propia negación:

-Felicidad es estar cada día menos angustiado.

-Decisión es estar cada día menos confuso.

-Valentía es ser cada día menos cobarde.

-Inteligencia es ser cada vez menos tonto.

 

Así podemos comprender las cosas de otro modo. Conside­ro que hay que trabajar el lenguaje de esta manera porque, por simple falta de entendimiento, avanzamos hacia una catástrofe. Estamos pensando mal. Así, debemos sustituir en nuestro len­guaje:

-Comienzo por continuación de.

-Hermoso día por hoy me siento bien.

-Fracasar por cambiar de actividad.

-Yo sé por yo creo.

-Soy culpable por soy responsable.

 

La belleza es el límite máximo al que podemos acceder a través del lenguaje. No podemos alcanzar la verdad, pero podemos aproximarnos a ella a través de la be­lleza. En el lenguaje no hay verdad. La belleza es lo que los ini­ciados llaman «el resplandor de la verdad». Es lo máximo a lo que puede llegar el ser humano.

Al decir belleza hablamos de fealdad, al decir luz hablamos de oscuridad. Son opuestos. Al citar a una, ya estamos hablan­do de la otra. Si tenemos que definir la fealdad, te diría que muchas veces yo busqué un concepto antagónico a la belleza... Con este sistema de opuestos hablaba de bueno y malo, de be­llo y feo. Pasé por todo aquello y al final me quedé con dos conceptos-herramienta: útil e inútil. Útil es todo aquello que nos ayuda a alcanzar niveles de conciencia más elevados; inú­til es todo aquello que nos rebaja el nivel de conciencia, lo que repercute sobre el sistema nervioso provocando depresión y autodestrucción. El ataque a nuestra propia salud conduce a la destrucción de los demás. Sin embargo, el nivel de conciencia más alto conduce a la euforia de vivir y al deseo de inmortali­dad, eternidad e infinito. La inmortalidad se alcanza probablemente -ya que la muerte es un fenómeno individual- de manera colectiva: exaltando y defendiendo a la humanidad. La raza humana como colectivo puede ser infinita. La muerte es individual, y saberlo ayuda a entender el mundo. La nega­ción de la muerte es la negación de lo individual.

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Alejandro Jodorowsky
@alejodorowsky
Jodorowsky vive en París donde da clases de tarot y conferencias sobre sus técnicas (la psicomagia y la psicogenealogía) en el cafe Le Téméraire. Está casado con la pintora y diseñadora francesa Pascale Montandon