Edith Gomez
@edigomben
¿Cómo ser más optimista en la vida?

Existen muchas cosas que no son seguras en la vida, pero lo que sí es seguro es que siempre habrá tanto buenos como malos momentos. Algunos días son felices, otros son tristes. Pero, ¿qué se le puede hacer? ¡Es el curso normal de la vida! Si quieres cambiar tu vida para siempre, lee estas leyes del karma.

Sin embargo, la manera en que eliges enfrentar los retos diarios es lo que hace la diferencia. Tu habilidad de ir por la vida con optimismo y compostura es lo que determinará tu éxito y tu felicidad. Según Gananci, estas son algunas lecciones que se aprenden de la vida si dejas tu trabajo.

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Edith Gomez
@edigomben
¿Por qué es importante ser empática/o?

Es probable que muchas veces en tu vida hayas juzgado a alguien, o hayas pensado que una persona tuvo un comportamiento incorrecto; y luego darte cuenta que tú también has hecho lo mismo, pues como humanos, todos cometemos errores.

Haber juzgado a alguien por haber algo que tú también has hecho, o terminar haciendo lo que consideramos como equivocado no nos hace malas personas. Esto es una señal de que deberíamos aprender a ponernos en el lugar de los demás.

Cuando comenzamos a ser más conscientes de lo que hacemos y lo que sentimos y lo consideramos cuando estamos juzgando la actitud o el comportamiento de otras personas, es más fácil entender sus razones, y llevar una vida mejor.

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Malena Pichot
@malepichot
Minita

Hace poco una revista online de poco alcance, básicamente dirigida a un grupo selecto de relegados de Puán y derivados, publicó una nota sobre mí en la que se me condena por ser “muy minita” y por diseminar un discurso, que a pesar de tener pretensiones feministas, dista de serlo, en principio, por perpetrar los estereotipos femeninos de siempre. Parecería en vano explicarle a un grupo de solemnes, que creen que formar una oración sintácticamente elegante es muy importante y especial, que el humor se basa en generalizaciones y estereotipos y que en todas las parodias de lo femenino de La Loca de Mierda, Cualca, Jorge o Por Ahora, está claro que no pretendo demostrar que he superado los lugares comunes, sino que soy víctima orgullosa de ellos.

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Malena Pichot
@malepichot
Hegemonia, Spa y Sales de Baño

El 8 de marzo es un jornada de reivindicación de la lucha de las mujeres por sus derechos, sin embargo, buena parte de la potencia de este día queda reducida a una impúdica oportunidad de negocios para los que venden maquillaje, zapatos o masajes.

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Malena Pichot
@malepichot
Es una Nena! Ponele el Chip!, Dijo el Doctor

Hay una fábula general de que las mujeres a partir de los 35 se desesperan por ser madres, y hay una fábula condenatoria que le sigue: “Ella quiso estudiar, ella quiso trabajar y ahora se da cuenta de que es tarde”, dejando implícito, un horrible “y bueno, ahora que se la banque”. Ninguna mujer se despierta un día y se acuerda del reloj biológico, lo palpitamos desde siempre.

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Malena Pichot
@malepichot
El Hijo sano del Patriarcado

Hace unos días una chica denunció por violación a un joven integrante del plantel de Independiente. Sin embargo, y más allá de los ribetes particulares de este caso, sería bueno reflexionar sobre cuáles son las condiciones que hacen que, en determinadas circunstancias, un varón se vuelva un monstruo.

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Malena Pichot
@malepichot
La Violencia no es UNA

Siempre que se habla de violencia de género pareciera que muchos comienzan a incomodarse, a molestarse, el repudio es inmediato, instantáneo, muy parecido a una reacción programada. Cuando se habla de violencia de género una frase se repite en todos aquellos que se niegan a reflexionar de verdad sobre el tema: “la violencia es una”. Este es el lugar común para volver invisible un problema que para muchas personas es obscenamente visible. “La violencia es una” es la frase más peligrosa que he leído en los últimos tiempos en las redes. Cuando se dice esto, estamos igualando una infinidad de conflictos, que de ninguna manera son iguales. No es lo mismo que dos hombres se caguen a piñas, a que un hombre cague a piñas a un o una menor. No es lo mismo que dos mujeres se caguen a piñas, a que una mujer cague piñas a un o una menor. No es lo mismo que te cague a piñas un compañero de clase a que te cague a piñas un profesor. No es lo mismo que te cague a piñas un desconocido en la calle a que te cague a piñas un policía. No es lo mismo que te secuestre un criminal común a que te secuestre una organización paramilitar del estado. No es lo mismo. Podemos llenarnos la boca diciendo que toda violencia está mal, sí claro, quién lo discutiría, pero con estas sentencias obvias y vacías llegamos hasta acá nomás.

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Malena Pichot
@malepichot
Los Melones se Acomodan, pero las Fichas NO

Estaba en un altar, con el vestido, con todo, junto a mi novio de la secundaria, pero en el patio de la primaria. La historia la recuerdo sólo desde el punto de ebullición, justo cuando me daba cuenta: “¿Qué? ¿Pero cómo? ¡Si soy tan chica! ¡Si es tan solo mi primer novio! Yo quiero muchos más ¿Qué estoy haciendo?”. Esa pesadilla está en el puesto número uno de recurrencia en mi adolescencia, esa y zombies. Qué bello era despertar y descubrir que no estaba casada, que no era la señora de nadie, que no había zombies, que no la había cagado. Porque esa era la preocupación que regía mi adolescencia. No cagarla. No cagarla era importante, porque realmente tenía todo para no cagarla y tenerlo todo es, básicamente, tener una familia amorosa.

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Malena Pichot
@malepichot
La Jabru NO me Deja #@!

Uno de los flagelos del parri-pollo del humor en el que se ha convertido el stand up nacional es la categoría “mi señora”: un ser abominable que solo existe en el mundo para molestar al agotado hombre del hogar. Es una constante en el género la desesperación de los comediantes ante lo reclamos de una esposa insatisfecha, presentada como una carcelaria de la que no se puede escapar. Quizás tenga que ver con mi edad, con el hecho de que no creo en el matrimonio ni en la convivencia, pero, sinceramente, la problemática “mi señora me molesta” tiene muy poco de problemática, dado que la solución es bastante simple: separarse. Esto no estaría siendo una opción entre nuestros comediantes, que parecieran desenvolverse en 1950, cuando hacer material de la vida conyugal y quejarse de sus esposas seguramente era de lo más corrosivo y arriesgado. No es mi intención plantear una apología de la separación, muy por el contrario, lo que planteo es una renovación en el imaginario del matrimonio, ese imaginario que fue construido sobre la base de un hombre agotado y una mujer que lo interpela constantemente para hacerle la vida más difícil.

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Edith Gomez
@edigomben
¿Se puede ser más feliz a través del deporte?

Por lo general, para todos aquellos a los que no les gusta pisar un gimnasio, les parecerá una locura la afirmación de que ejercitarse o hacer deporte,  aumentan la felicidad de las personas, sin embargo muchos otros estarán de acuerdo con esta teoría.

Es común que en alguna etapa de nuestra vida se haya convertido en prioridad el querer potenciar la belleza exterior, bien sea por estar tras una conquista o por cuestiones de salud, más sea cuales fueran las razones, siempre termina aportando positivamente al autoestima de la persona.

Supongamos que nuestra vida está plagada de ocupaciones; llevar a los niños a la escuela, trabajar, pagar cuentas, tráfico agobiante y toda clase de cosas poco agradables que nos hacen pasarla no también en nuestra vida diaria.

Para esas personas, es necesario poder contar con un momento distinto, en donde al menos por una hora, los problemas se conviertan en; como levantar una pesa, en superar a la defensa para marcar el gol y en compartir con los amigos durante el entrenamiento.

De alguna manera, la socialización y el compañerismo que despierta la práctica de actividades físicas, nos permite encontrar esa ansiada vía de escape a los problemas de la vida cotidiana.

Mindfulness